Karma

Sobre el concepto de karma. Con el cual me he familizarizado y tratado de internalizar a partir del libro The Compass of Zen. Una interpretación que trato de atrapar:

el karma no es un boomerang,  el karma es inercia.

No es un circulo, es un espiral. Es una bola de nieve o un fuego que crece. Es decir, cada acción que realizamos alimenta una situación, que con el tiempo se puede convertir en una fuerza monumental, imparable. Es un nombre para un proceso, no tiene implicaciones morales, del bien o del mal. Simplemente sucede ahora. Hacia el bien o hacia el mal. Esas son las decisiones de cada momento.

Ceder a los impulsos. El camino de la adicción es karmico.

Las entrevistas que hacen a los adictos de opioides en Philadelphia o California siempre me sorprenden y enseñan. Describen un camino con un patrón establecido, una vereda que se recorre a través de años. Muchas de las personas en  situación de adicción grave describen un inicio en las substancias desde la adolescencia. Escalando alcohol, tabaco, mariguana y otros a través de los años. Es un instante, un salto de unos años existe entre la primera cerveza de la vida y una situación de calle cubierta de opioides.

Otro ejemplo, un emprendedor. Inicia y falla proyectos por un tiempo hasta que eventualmente junta masa critica y fuerza para el momento que permite despegar con fuerza.

Eso desde mi comprensión es el karma. Lo que alimentamos todos los días. La forma de comer, tratar a nuestro cuerpo y los pensamientos que nos repetimos se solidifica con cada repetición. Sea consciente o inconsciente.

En la proporción que alimentamos algo a través del tiempo, es el esfuerzo para cambiarlo. Puede llegar a ser monumental, simplemente imparable o irresistible.

Es lógico. Es más fácil resistir un cigarro cuando uno empieza a fumar, que en un periodo de 10 cajetillas diarias. Y es un problema que jamás existe si no empezamos.

Observemos el sufrimiento de los adictos que entran en rehab, el tormento de un infiel al que persiguen las malas relaciones. O por el contrario, la placidez de sueño para una persona que cuida su integridad a pesar de sacrificar recompensas instantáneas. Reconocimiento social, monetario o placer frívolo.

Es una idea poderosa que quiero mantener presente, para siempre corregir el camino rápidamente. Recordarme que después cuando se esta muy adentro en un lugar indeseado regresar es mucho más difícil. Que sabio es detenerse, reflexionar y luego caminar, pensando en la relación que guarda dicho paso con el destino deseado.